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Ni cigarrillos ni vapeo en terrazas, playas y piscinas: la ley antitabaco amplía los espacios sin humo
Ni cigarrillos ni vapeo en terrazas, playas y piscinas: la ley antitabaco amplía los espacios sin humo

Ni cigarrillos ni vapeo en terrazas, playas y piscinas: la ley antitabaco amplía los espacios sin humo

El Consejo de Ministros aprueba el texto definitivo de la mayor renovación de la normativa desde 2005, aunque con la incógnita abierta de cuándo se aplicará

Ni en terrazas de hostelería ni en espacios abiertos como playas y piscinas. El humo de los cigarrillos y el de todos sus productos derivados quedará proscrito por ley en espacios al aire libre donde se imponga una mínima convivencia entre ciudadanos. «Una familia que se sienta a tomar un café debería poder hacerlo sin que el humo forme parte del menú», ha ilustrado la ministra de Sanidad, Mónica García, al informar de cómo queda por fin el texto del proyecto de ley del tabaco aprobado en el Consejo de Ministros este martes.

Tras una revisión que matiza algunos aspectos de los ya aprobados el pasado mes de septiembre en el anteproyecto, el texto de la ley será ahora remitido a las Cortes para iniciar su tramitación y, si recibe el apoyo suficiente, entrar en vigor. Para que este momento llegue queda aún un camino por recorrer que nadie se atreve a aventurar cuánto durará. «Hay leyes que salen en meses y otras que llevan más de un año estancadas en la discusión de enmiendas», reconocen fuentes del Gobierno consultadas por este diario.

Los ajustes realizados para poner en marcha un redactado definitivo de la norma tienen que ver sobre todo con la lista de espacios sin humo, es decir, todos los que vetan el acto de fumar, sea a la manera tradicional o con dispositivos electrónicos. Este punto, como reconocen desde el Ministerio de Sanidad, ha sido uno de «los más discutidos».

Terminado el plazo de debate, la incógnita ha quedado definitivamente despejada. Si en mayo adelantaba la ministra Mónica García que la intención del Gobierno era que la ley prohibiera el tabaco en discotecas, salas de fiestas, espectáculos al aire libre, campus universitarios, marquesinas de transporte público y vehículos de trabajo como las furgonetas de reparto, ahora confirma que a estos lugares se sumarán las terrazas de los bares, ya contempladas inicialmente no sin amplia polémica, además de playas marítimas y fluviales y parques nacionales.

La ampliación de restricciones no se quedan aquí. Además, la nueva ley incorpora la figura de «espacios de protección reforzada». En estos no solo estará prohibido fumar propiamente en ellos sino que amplía el veto a un perímetro de 15 metros alrededor de los mismos. Se trata de lugares con presencia de personas más vulnerables, como los centros sanitarios, los centros sociales, todo tipo de centros educativos -incluidas las universidades-, centros de investigación, museos, bibliotecas, centros culturales, deportivos y parques o jardines infantiles.

Multas a menores que pagarán los padres

Saltarse estas normas, que entrarían en vigor de forma automática cuando sean publicadas en el BOE sin necesidad de trasposición autonómica alguna, conllevará sanciones. En este nuevo texto aprobado se actualizan la definición de infracción, las responsabilidades y las cuantías.

Las más sonadas fueron en su momento las destinadas a niños y adolescentes que fuesen sorprendidos y denunciados por alguna autoridad competente fumando o vapeando. Algo que será posible con la nueva ley, porque prohíbe expresamente este hábito. Hasta ahora no lo hacía; solo estaba perseguida la venta a menores de edad.

Ahora el contexto cambia. En cuanto entre en vigor la nueva norma los padres o tutores tendrán que responder, como responsables subsidiarios que son, si son sancionados. Sobre la cuantía de las multas se ha hecho un ajuste en esta última revisión: la mínima pasa de 300 a 200 euros, mientras que la máxima se mantiene en 600. «También podrán ser sustituidas por trabajos en beneficio de la comunidad», puntualizan desde Sanidad.

Este tipo de castigos suelen utilizarse en la jurisdicción de menores y, en este caso, los responsables del articulado de la nueva ley insisten en que el espíritu no es combatir el tabaquismo a golpe de multa. «Su mayor potencial no es el punitivo», insisten. Sí, en cambio, crear un ambiente, un contextos social en el que lo raro sea fumar, ya sea con tabaco tradicional o con los dispositivos electrónicos ahora de moda entre adolescentes.

Menos puntos de ventas autorizados

La otra gran novedad incluida en el proyecto de ley, que se enmarca en el Plan Nacional contra el Tabaco 2014-2027, es la regulación de los puntos de venta, tanto de tabaco tradicional como de los dispositivos electrónicos. Tal y como destacó la ministra Mónica García en su comparecencia tras el Consejo de Ministros, el texto «da respuesta a los cambios producidos en los patrones de consumo, especialmente entre la población joven, y al auge de nuevos productos como los cigarrillos electrónicos con y sin nicotina, los productos a base de hierbas para fumar (shishas), las bolsas de nicotina y otros productos que imitan o se asocian al acto de fumar». La venta de todos estos queda limitada a las tiendas especializadas. «Se acabó el hecho de que puedan encontrarse en cualquier bazar los cigarrillos electrónicos y derivados», ahondan las fuentes consultadas en Sanidad.

Se considerarán tiendas especializadas aquellas que cumplan los requisitos establecidos en la futura orden ministerial que regule los detalles de la nueva ley. «Esta medida responde al crecimiento de estos productos, especialmente entre adolescentes: según el informe ESTUDES 2025, el 49,5% de las personas de 14 a 18 años ha probado alguna vez cigarrillos electrónicos y el consumo en el último mes ha pasado del 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025». Estos están considerados «la puerta de entradas al tabaquismo» en la edad adulta.

Sobre la industria alrededor de este hábito asociado a 50.000 muertes anuales y al 30% de los cánceres existentes, la nueva ley también restringe más la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, de los dispositivos para su consumo y de los productos relacionados.

«Estas restricciones se aplicarán en todos los medios y soportes, incluidas las máquinas expendedoras, internet y cualquier forma de promoción directa o indirecta. También limita la promoción en los puntos de venta. No podrán realizarse acciones en escaparates ni utilizarse cartelería que, por sus características o ubicación, sea visible o percibida desde el exterior de los estancos y tiendas especializadas», versa la norma.

En medios de comunicación y contenidos audiovisuales, no se podrán emitir programas, vídeos o imágenes en los que presentadores, colaboradores o invitados aparezcan fumando, consumiendo o mostrando productos del tabaco, dispositivos para su consumo o productos relacionados, ni mencionen o muestren, directa o indirectamente, marcas, nombres comerciales, logotipos u otros signos identificativos asociados a estos productos.

Flecos por cerrar

Los citados tres pilares de la nueva ley, equiparación de todo tipo de productos ante la ley, protección de menores con las restricciones a la venta y ampliación de los espacios sin humo, están bien apuntalados, pero hay varios aspectos en los que no se ha alcanzando un acuerdo entre los partidos del Gobierno para sacar adelante el proyecto. El empaquetado neutro, también conocido como genérico, donde las marcas no tendrían cabida en las cajetillas u otros productos se ha quedado en el tintero.

Fuentes de Sanidad reconocieron que no han logrado el apoyo para este punto, pero «a nivel parlamentario, en la tramitación, se intentará meter» en la fase de enmiendas. Y es que, desde la comunidad médica, es una de las medidas que más se ha reclamado por su eficacia, implantado en países tan cercanos como Francia. Desde 2017, y de forma progresiva desde que el país galo abriese el camino, en Europa está en vigor en Irlanda, Reino Unido, Noruega, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca y Finlandia. Suecia no lo tiene, al igual que Alemania e Italia, que solo mantienen las conocidas advertencias médicas.

Los hosteleros, en contra

Las reacciones al anuncio realizado por Mónica García este martes no se hicieron esperar. Los hosteleros, entre otros colectivos. Hostelería de España, la organización empresarial que representa a los más de 300.000 restaurantes, bares, cafeterías y locales de ocio de España, ha manifestado su disconformidad a través de un comunicado. Desde la organización insisten en que «la medida tendría una eficacia muy limitada, ya que podría desplazar los encuentros con fumadores a espacios cerrados como los domicilios, aumentando la exposición al humo, y fomentar el consumo desordenado en las inmediaciones de las terrazas, donde no hay lugares habilitados para los residuos, con el consiguiente perjuicio para el entorno y los vecinos».

También alertan sobre «el impacto negativo para el turismo y la imagen internacional del país, ya que España se convertiría en una excepción dentro de Europa, donde solo Suecia mantiene una prohibición total similar. Países como Francia han optado por excluir expresamente las terrazas de sus restricciones para no perjudicar a la hostelería ni al turismo», concluyen.

Asociaciones activistas celebran, por contra, la valentía del texto propuesto y, como NoFumadores.org, reclaman que se lleva a votación al Congreso este próximo mes de septiembre.

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