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Tendencias del consumo de carne en España en 2016
Lo mismo sucedió con el gasto, que se redujo en un 2,8%. Ante esta perspectiva, que parece acentuarse en los primeros datos de 2015, el sector se enfrenta a una tendencia negativa que debe encarar con firmeza.

El consumo doméstico de carne fresca a lo largo del año 2014 se redujo un 3,3% con respecto al cierre del año 2013. De igual manera, el gasto que realizan los hogares en estos productos evolucionó de forma desfavorable (-2,8). En total, 37,6 kg y 219,83 euros per cápita al año, un 2,2 y un 1,7% menos que en 2013 respectivamente. Estas cifras parecen repetirse en los primeros datos de 2015, en los que se muestra que la carne fresca sigue descendiendo en las preferencias del consumidor español.

El 41,1% de la carne fresca en nuestro país se adquiere en el súper. Sin embargo, su evolución es la única negativa dentro de los canales dinámicos ya que tanto híper como tienda de descuento evolucionan desfavorablemente. La tienda tradicional es la que registra peor evolución, con un descenso en compra del 6,7%.

Carne de vacuno

La carne de vacuno es la preferida de los españoles, con un consumo per cápita medio de 5,89 kg. El descenso de su consumo está siendo significativo durante los últimos años, alcanzando una reducción del 6% en 2014. Los hogares redujeron su gasto medio en un 4,9%, a pesar de que el precio medio permaneció estable (+1,1%), situándose en los 9,17 €/kg.

El perfil del hogar consumidor de vacuno es el formado por más de tres o cuatro miembros, parejas con hijos mayores y de edad media, así como por parejas adultas sin hijos y retirados. También la consumen parejas de rentas medias altas, con un responsable de la compra mayor de 50 años. Galicia, Castilla y León, País Vasco y Cantabria son las CC AA más consumidoras, mientras que Murcia y Extremadura son las que menos productos de vacuno consumen.

Carne de pollo

La carne de pollo supuso el 37,6% del consumo total de carne fresca durante 2014. Su compra pierde fuerza constantemente, alcanzando un reducción del 2,8 de 2014 a 2013. El precio medio se mantuvo estable en los 4,02 €/kg, aunque el consumo per cápita descendió un 1,7%, con un consumo por persona de 14,17 kg. Y la caída continúa en 2015. Este tipo de carne la eligen hogares de clase media, con presencia de hijos de 6 a 15 años cuyo responsable de compra tiene una edad que oscila entre los 50 y los 64 años; parejas adultas con hijos medianos y mayores; y adultos sin hijos. Castilla-La Macha, Comunidad Valenciana y Aragón encabezan la lista de máximos consumidores, en la que se encuentra Canarias, Cantabria y Galicia como comunidades en la cola.

Carne de ovino y caprino

Esta carne tiene una cuota en volumen aproximado del 4,7% sobre el total de carne fresca. Durante 2014 su consumo disminuyó un 8,1%, cifra muy significativa que supuso que el gasto retrocediera un 4,2%. La carne de ovino y caprino es la más cara, con un precio medio de 10,15 €/kg, frente a los 5,83 €/kg del total de carne fresca. De este modo, el precio sube anualmente alrededor de un 4%. El consumo per cápita se enmarcó en 2014 en 1,78 kg, un 7,1% menos que el año anterior.

Las parejas con hijos mayores, las adultas sin hijos y los retirados de clase media y clase media-alta cuyo responsable de compra supera los 50 años son los consumidores medios de este tipo de carne. Hogares compuestos, normalmente, por dos personas y por más de cinco. Aragón, La Rioja y las dos Castillas son las CC AA que más consumen este tipo de carne, mientras que Canarias, Andalucía y Extremadura son las que menos lo hacen.

Carne de cerdo

Se consumen 28,5 kg de carne de cerdo de cada 100 kg de carne fresca. Tanto el consumo (-0,5%) como el gasto (+0,1%) se mantuvieron estables durante 2014 respecto a 2013, lo mismo que sucedió con el precio medió, 5,82 €/kg (+0,7%). También permaneció estable el consumo medio aproximado por persona, 10,74 kg, un 0,6% más que el año anterior.

Los hogares más consumidores de carne de cerdo en España son los formados por parejas con hijos mayores o medianos y parejas adultas sin hijos. Son normalmente de clase media, numerosas y su responsable de compra tiene entre 35 y 64 años. Galicia y las dos castillas son las CC AA más consumidores y Canarias y el País Vasco, las que menos compran estos productos.

Nuevas tendencias de consumo de la sociedad española

En España tenemos una progresiva concentración del consumo hacia productos básicos y funcionales (pollo) en detrimento de otros de mayor valor o de preparación más compleja (vacuno y porcino). Los dos grandes sucesos generadores de nuevos hábitos de vida y, por tanto, de consumo en los hogares son la crisis económica y la revolución tecnológica. Hay otros dos propulsores de cambios más antiguos y consolidados como son la creciente libertad de la que gozan los ciudadanos y la heterogeneidad de los hogares, así como un mayor respeto hacia el medio ambiente.

El seguimiento de la dieta antiedad abarca a un 15% de la población y se da, sobre todo, entre personas de 40 a 49 años con un nivel educativo elevado. Esta dieta se relaciona a personas que cuidan su entorno, hacen ejercicio físico, meditan, cuidan su alimentación… En definitiva, personas a las que les gusta que sus compras sean experiencias agradables y están dispuestas a pagar más si con ello obtienen más calidad.

Otra tendencia importante es el consumo ‘eco’ y ‘bio’ ya que más del 10% de la población se decanta por este tipo de productos. Los consumidores suelen ser jóvenes nativos digitales de clase alta y con un perfil muy específico: son la mejor representación de cómo la revolución tecnológica genera y convive con la pasión por lo natural, lo cercano y lo estético. Pese a ser personas satisfechas con las condiciones del país, tienden a ser algo críticas con las grandes empresas y suelen comprar directamente a productores ya que atienden y comparan precios sin escatimar en calidad. Asimismo, la compra por internet esté cogiendo fuerza, protagonizada por personas de 25 a 34 años, así como las compras pequeñas y frecuentes.

En esta línea, los prescriptores digitales son un factor a tener muy en cuenta. Éstos, nativos digitales con cierto poder adquisitivo, educados informados e instruidos, están llamados a ser los nuevos líderes de opinión. Muy presentes en las redes sociales, están revolucionando la relación entre el ciudadano-consumidor-comprador y las marcas. Son exigentes y cuestionan la lealtad a una marca, lo que impulsa la información que fluye en las redes.

La ‘Marca España’ es otra tendencia fuerte ya que en el total de alimentación, casi el 30% del consumo total se erige bajo esta marca. Sus compradores son de clase acomodada, con un nivel educativo alto e interés en estar informados. Sus hábitos de vida son los de una persona cívica, solidaria y con gran conciencia social: reciclan, hacen turismo responsable y premian y castigan a las empresas por sus buenas o malas prácticas.

Por último, la crisis económica ha propulsado el consumo colaborativo ya que ha hecho cambiar la ética individual del consumidor. Aunque sus protagonistas son relativamente jóvenes (menores de 40), ninguna generación está ajena a esta forma de consumo que ya practica un 12% de la población en España.

 

Fuente: Interempresas.net

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